sábado, 29 de septiembre de 2007
Este cuaderno intentará ser durante el curso 2007-2008 un lugar de reflexión y creación de pensamiento. Como lugar virtual de la asignatura "Filosofía Contemporánea" será un instrumento de encuentro de los alumnos de esta asignatura que servirá de evaluación y formación como nueva modalidad de aprendizaje. Las nuevas tecnologías y los créditos ECTS que unificarán el Espacio Europeo de Enseñanza Superior nos obligan a la adquisición de nuevas habilidades, que no deben de estar reñidas con las capacidades que hemos venido desarrollando en la filosofía. A partir de ahora, los textos o los trabajos se colgarán en este Blog como nueva fórmula que servirá de estímulo en este nuevo curso a la filosofía.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

4 comentarios:
Os mando dos enlaces con dos artículos sobre el fin de la filosofía.
uno pragmatista (Rorty)
http://serbal.pntic.mec.es/~cmunoz11/mendez45.pdf
otro metafísico (Heidegger)
http://www.heideggeriana.com.ar/textos/tarea_pensar.htm
Soy Inés, y aquí incluyo mis comentarios sobre estos dos textos:
“Rorty y el fin de la Filosofía”
“Rorty y el fin de la Filosofía” es un texto escrito por Francisco Javier Méndez Pérez en el que nos explica la opinión en cuanto al fin de la Metafísica. Con el fin de la Filosofía se debe crear un pensar que se caracterice por la ausencia de esencias y dualismos; al mismo tiempo que se considere una filosofía como conversación, cuyo principal instrumento sea el lenguaje. Pero aquí encontramos su principal peligro: que para ello el lenguaje debe abandonar el mundo, y con ellos se corre el riesgo precisamente de perder esos valores que se estaban defendiendo.
Uno de los temas que se trata en el artículo consiste en una crítica a los filósofos analíticos, herederos del pragmatismo americano y de la epistemología post-kantiana. Se caracterizan por un confort metafísico, puesto que consideran que el lenguaje y el método científico como privilegiados a la hora de hablar sobre el mundo. En contraposición Dewey considerará que el lenguaje es simplemente un parte del comportamiento humano, no nos servirá para alcanzar ningún saber filosófico; al mismo tiempo que la ciencia, en última instancia es una creencia al ser una elaboración humana, por lo que no se puede considerar que se un conocimiento verdadero.
Otro tema discutido en el texto es la creación de un lenguaje específico, puesto que se ha considerado que el lenguaje moral utilizado por la metafísica es fragmentario y no es capaz de resolver los problemas que se plantea este saber. Según Rorty, la Filosofía no debe permitir un diálogo universal, sino que se deben crear círculos de personas con base en una serie de valores que se irán ampliando con el tiempo según lo vayan negociando sus integrantes. Por lo que, podemos encontrar un riesgo de lucha entre unos lenguajes y otros, por imponer sus valores sobre otros círculos humanos.
Uno de los principales problemas que aparece al crear un vocabulario específico para la Filosofía consiste en que durante su construcción adoptan una serie de suposiciones que finalmente se incluirán en dicho vocabulario. Para evitar este problema, Rorty considera que la Filosofía debía de depurar estas suposiciones y el lenguaje filosófico. Pero al realizar esta acción corremos el riesgo de que no se pueda realizar la política, entendida como “la capacidad de hablar sin ningún tipo de restricciones dentro de un diálogo”; es considerado un elemento indispensable para la consecución de los hombres de soluciones afines. Por lo que podríamos encontrar de nuevo una imposición de valores en nuestra conducta; todas las personas actuaríamos del mismo modo, por lo que sería imposible a conseguir soluciones, que al fin y al cabo, es el fin que se requiere a la Filosofía en la actualidad.
Igualmente en la actualidad prima la defensa de una serie de valores abstractos, siempre y cuando no se renuncia a nuestro nivel de vida por ofrecer al resto de la sociedad una vida justa. De acuerdo con el autor del texto, el ser humano tiende a ser hipócrita con sí mismo y con la sociedad; así que, para ser honestos, se debería de defender lo nuestro sin supuestos valores universales, como defiende el nuevo pragmatismo americano, aunque en ocasiones se puede ser cínico y se prefiere ser honesto a ser justo. Y es aquí donde encontramos las bases de la sociedad americana actual, caracterizada por una lucha individual hacia el éxito, en la que importa poco o nada el resto de la sociedad.
Del mismo modo, encontramos que en Rorty y sus seguidores se tiende a una negativa y renuncia a la moral del hombre, en cuanto a la realización de una defensa de los propios intereses. Se debe entender, por lo tanto, que se protege una posición dominante del lenguaje, por lo que induce al error de aplicar dogmatismos, o lo que es lo mismo, falta de liberta, y como antes se decía, corremos el riesgo de que no aparezca la política.
En conclusión, para Rorty uno de los elementos más importantes para la “reconstrucción” de la Filosofía tras su final, es el lenguaje; para ello se creará un vocabulario específico, distinto por cada uno de los círculos humanos, entendiendo que prima el relativismo; aunque este pensamiento se contrapone al dogmatismo que se aplica al utilizar una posición dominante del lenguaje, puesto que se produce una apropiación del mismo. De esta manera no se puede realizar uno de los elementos más importantes del desarrollo humano: la política.
“El final de la Filosofía y la Tarea del Pensar” Martin Heidegger
“El final de la Filosofía y la Tarea del Pensar” es un texto destinado a responder a dos interrogantes: por un lado, “¿En qué sentido ha llegado la Filosofía a su final en la época presente?”; y por otro, “¿Qué tarea le queda todavía reservada al pensar al final de la Filosofía?”.
En el primero, se nos explica lo que quiere significar el “final de la Filosofía”, y se trata del acabamiento de la metafísica, pero no se debe de entender acabamiento como declive de la Filosofía por haber alcanzado la perfección, puesto que como Heidegger afirma no es viable comparar el pensamiento de Platón con el de Kant; sino que el “final de la Filosofía” es el lugar en el que se reúne la totalidad de su historia.
Ahora bien, el motivo por el cual tiene lugar el acabamiento de la Filosofía se debe a la formación de las ciencias, emancipándose de ella; en última instancia, la tarea propia de la Filosofía es asumida por las ciencias: “exponer las Ontologías de las correspondientes regiones del ente (naturaleza, historia, derecho, arte)”. Pero, según Heidegger, todavía le queda reservada al pensar una tarea, no accesible para las ciencias.
En cuanto a ésta, Heidegger considera que pensar consiste en algo preparatorio; radica en aprender a conocer lo oculto, por lo que en el transcurso de este aprendizaje se prepara su propio cambio. Ante esta situación, la civilización humana no se destruirá como otros pensadores afirman, sino que Heidegger considera que se acomodará al cambio progresivo.
Aunque, el pensar ha sido considerado de distintas formas a lo largo de su historia; con Hegel se le ha denominado como “a la cosa misma”. La totalidad de la Filosofía se encuentra en su devenir; en cambio, lo que esta sucediendo se denomina “Idea” (la “cosa”). El devenir del Ser, Realidad, consiste en ir hacia sí mismo, y tiene lugar en la dialéctica especulativa; y el método sería la “cosa misma”. Por su parte, Husserl, considera que el pensar se refiere a la psicología naturalista, el cual pretende ser el verdadero método científico para investigar la conciencia. El punto en común entre ambos pensadores se encontraría que la “cosa” de la investigación filosófica se trata para ambos de la subjetividad de la conciencia. El pensar tendría la función de garante y elemento de creación del método.
Por otra parte, para Heidegger Lichtung es aquello que permite hacer posible el que algo aparezca y se muestre, por lo que se puede considerar que en él se encuentra tanto lo que se muestra, como todo lo que puede mostrarse pero que todavía se mantiene oculto para nosotros. Heidegger igualmente considera que el aspecto del ente es una simple forma de presencia, pero no hay aspecto sin luz de nuestra razón, del mismo modo que éste no existiría sin la Lichtung. Pero como afirma este pensador, la Lichtung imperante en el Ser y la presencia sigue sin pensarse a lo largo de su historia, desde que se habló de ella con Parménides.
Para este filósofo, la Lichtung se considera como el lugar del silencio, en el que se da la posibilidad del acuerdo entre Ser y pensar: presencia y su recepción. Parménides utiliza el término de “no-ocultamiento”; pero no puede hacerse coincidir con la noción actual de verdad, ya que el no-ocultamiento es lo único que permite la posibilidad de la verdad y ésta se entiende como certeza del saber absoluto. Asimismo, a lo largo de la historia no se ha preguntado en qué medida puede darse la presencia como tal: sólo se da si impera la Lichtung. Es aquí donde encontramos la nueva tarea del pensar: el abandono del pensar anterior, para determinar en qué consiste la “cosa” del pensar.
Os envío los dos primeros comentarios:
"Rorty y el fin de la filosofía"
Francisco Javier Méndez Pérez
Los avances que han tenido lugar en la ciencia, así como la división estructural por saberes que se ha dado dentro de la misma, han provocado, según la teoría de la fragmentación, que la filosofía se haya quedado sin objeto de estudio. En opinión de Rorty, considerado como continuador de esta corriente, la única manera de que la filosofía haga frente a su propio fin es convirtiéndose, o al menos, intentando aparentar ser una ciencia. A consecuencia de ello, la filosofía relegaría todos aquellos temas en relación con la metafísica, para centrarse exclusivamente en las realidades que constituyen el universo.
Sin embargo, a mi juicio, la filosofía no puede ser equiparable a la ciencia. Mientras que esta última nos da información, es decir, presenta hechos, y nos aporta conocimiento, reflexiona sobre la información recibida; la filosofía va más allá, puesto que nos hace pensar. Hemos de tener en cuenta que el objetivo principal de la filosofía no es transmitir un saber, sino conseguir que cada uno de nosotros, vinculando los distintos conocimientos que poseemos, elaboremos ese saber. De esta manera, el papel del individuo no es pasivo, es decir, no es el receptor de una información, sino que es él mismo el que emite respuestas, juicios, ideas, o lo que es lo mismo, pensamientos.
Rorty, por su parte, continúa con su definición de la filosofía indicando cuál es su objeto científico de estudio. Según él, la función de la filosofía es crear un lenguaje que aporte soluciones a los problemas morales del individuo. Ahora bien, el vocabulario que en él se emplee debe diferenciarse de lo que se denomina “lenguaje moral”, en la medida de que no debe contener criterios o normas universales. Por tanto, el lenguaje que el filósofo defiende debe referirse no a valores comunes, sino a lealtades ampliadas que permitan el diálogo entre culturas.
La crítica que Rorty realiza al lenguaje moral, así como a los valores universales, recuerda en cierta manera a la oposición entre Sócrates y los sofistas que tuvo lugar en la época clásica. Estos últimos defendieron el relativismo cultural: afirmaban que las instituciones y las normas morales eran el resultado de una convención, es decir, eran así pero podían ser de otra manera. Sin embargo Sócrates se opuso de manera radical al relativismo de los sofistas, manteniendo que existen normas y valores morales absolutos, independientes de las creencias y convenciones que cada comunidad adopte al respecto.
Actualmente, estoy de acuerdo con Rorty en que es prácticamente imposible establecer unos valores morales universales; puesto que no existe una definición de justicia, de libertad, de bondad… común a todos los individuos; sino que cada persona tiene su propia concepción influenciada bien por la religión que sigue o bien por la cultura en la que vive. El verdadero significado de cada uno de estos valores lo hallaremos únicamente cuando seamos capaces de abandonar los conceptos previamente asimilados; y contestar por nosotros mismos cuál es la definición más conveniente para cada uno de ellos.
"El final de la filosofía y la tarea del pensar"
Martin Heidegger
En la primera parte del texto, Heidegger explica de qué manera la filosofía ha llegado a su fin en la actualidad. Desde su punto de vista, el final de la filosofía es consecuencia directa de la formación de las ciencias, tales como la psicología, la lógica o la logística, que con el transcurso del tiempo han conseguido abarcar, prácticamente en su totalidad, su ámbito de estudio. Sin embargo, concibe el fin de la misma no de manera negativa, sino más bien como acabamiento de lo que se conoce como metafísica.
La historia de la filosofía, según Heidegger, es el resultado de la metafísica, entendida como una peculiar y precisa manera de interpretar la relación «ser y pensar». A consecuencia de ello, el mundo occidental se ha hecho una idea de lo que es «ser» y de lo que es «pensar», y tal idea o concepción ha venido a determinar el modo de entender los fenómenos culturales. Según él, la expresión de esta idea se reconoce en la técnica y la creciente tecnificación del mundo y del hombre.
De esta manera, en la segunda parte del fragmento, el filósofo se encarga de analizar el mundo tecnificado en el que vivimos mediante el estudio y crítica de la historia de los pensadores y lo dicho por ellos. Su objetivo es tratar de comprender y preguntar lo que significa «ser» en la relación «ser y pensar». Es por ello que tiene en cuenta los planteamientos sobre el «ser» llevado a cabo por filósofos anteriores como Parménides, Platón, Hegel o Husserl, entre otros.
No obstante, cabe señalar que Heidegger no es, en modo alguno, un pensador metafísico, sino todo lo contrario, ya que lo que él pretende es que realicemos una reflexión sobre lo que ha sido la «metafísica» y de qué modo ha influido en el pensamiento occidental, para así poder llegar a alcanzar una concepción «no-metafísica» del mundo.
Rorty „La Fin de la Filosofía“
A principios del siglo XX muchos filósofos, como por ejemplo Heidegger, plantean el fin de la filosofía. Esta tesis es la seguida por Rorty en el texto escrito por Francisco Javier Méndez Pérez.
Para Rorty filosofía significa la ciencia de la metafísica como ya la describió Aristóteles. Por eso es más adecuado hablar sobre “el fin de la metafísica”, que ya no es capaz de explicar la realidad por el desarrollo de las ciencas y la fragmentación de la filosofía. A la metafísica le falta su objeto por la prioridad de las ciencias empíricas como psicología, antropología o biología. Por consiguiente, la filosofía debe pasar de una ciencia en una conversación usando la medida del lenguaje para resolver los problemas morales. Es su tarea crear un lenguaje que resuelva estos problemas morales aunque Rorty no pide una universalidad.
En el texto el autor refleja también las corrientes de filosóficos de la época, por ejemplo el pragmatismo que representa la opinión de que todo problema es un problema del lenguaje. Esta filosofía analítica constanta un dualismo del significado de las palabras como referencia a objetos externos y el concepto de la palabras que existen independientemente en nuestra mente. Este concepto se parece mucho al mundo de las ideas de Platón. Este lenguaje privilegiado utilizado para reflejar los problemas filosóficos era muchas veces criticado.Foucault reprocha al pragmatismo “un confort metafísico”, un escondrijo sin tener en cuenta la realidad. Dewey, por el contrario considera que el lenguaje es simplemente una parte del comportamiento humano, un instrumento de la comunicación. No sirve para conseguir soluciones filosóficos porque las palabras no representan la realidad. Quiere que la filosofía depure todos los remanentes metafísicos.
La filosofía de Rorty no reclama una universalidad y no quiere hablar para toda la humanidad, deja solamente espacio para un diálogo entre culturas. Pide una lealtad para ir superando los conflictos mediante el lenguaje. Para Brandon al contrario es imposible. Un leguaje moral siempre es privilegiado y hay que seguir las reglas específicas. Según Rorty, en la filosofía hay un vocabulario que es el producto de la adopción inconsciente de suposiciones. Considera que la filosofía tiene una función terapéutica y debe de depurar y disfrazar estas suposiciones.
Pero en mi opinión eso es una tarea bastante difícil. Francisco Javier Méndez Pérez critica Rorty por su insuficiencia practica. Para que pueda cumplir esta función moral el lenguaje tiene que abandonar el mundo para que sea objetivo y no contenga valores.
Tampoco creo que hay una universalidad para cada persona del mundo y actualmente con la apariciencia del terrorismo es evidente, pero no soy capaz de imaginarme un lenguaje moral de lealtad. Esta lealtad supone una moralidad alta. Por ejemplo, los Estados Unidos en la guerra contra Iraq también representa sus valores y quiere hacer prevalecer su opinión. Estos problemas me parecen demasiado grandes. En un mundo de globalización y del capitalismo casi no hay un espacio para individualismo y ya no vivimos en el siglo de la “Polis”.
Aprendemos desde jóvenes de nuestros padres a ser honesto y no hay una posibilidad de borrar estas palabras morales de nuestra mente. Como dijo Kant: “no tenemos otro remedio” aunque las palabras como justicia están vacías. Pero tienen un valor práctico para configurar la vida. Lo que cada hombre puede hacer es, como pienso yo, reflejar las suposiciones del vocabulario y de los valores. Hay que forzar una educación crítica para que la gente sea capaz de darse cuenta de aquellas suposiciones.
Publicar un comentario