sábado, 13 de octubre de 2007

NIETZSCHE, SELECCIÓN DE TEXTOS

Texto nº 1.
El futuro de la Universidad: valor cultural y relación con el arte.
PREFACIO QUE DEBE LEERSE ANTES DE INICIAR UN CURSO DE FILOSOFIA
El lector del que espero algo debe tener tres cualidades: debe ser tranquilo y leer sin prisa, no debe hacer intervenir constantemente su persona y su “cultura” y no tiene derecho a esperar -casi como resultado- proyectos, programas o soluciones. Estos apuntes van destinados a quienes todavía no se han acostumbrado a establecer el valor de todas las cosas en función del ahorro o de la pérdida de tiempo, a quienes todavía no han olvidado pensar y todavía conocen el secreto de leer entre líneas y a los que siguen reflex­ionando sobre lo que han leído, tal vez mucho después de haber dejado el libro...o sea ¡a pocos hombres!
Este lector debe romper en primer lugar con el oído, sentido privilegiado en nuestra Universidad. Si alguien quisiera conocer la vida de nuestras universidades preguntaría “¿De qué modo entran en relación vuestros estudiantes con la universidad?”. Nosotros respondemos “A través del oído, como oyentes”. “¿Sólo a través del oído?” Vuelve a preguntar. “Sólo a través del oído”. Volvemos a responder. El estudiante escucha, siempre está escuchando y con bastante frecuencia el estudiante escribe también mientras escucha. Esos son los momentos en que está unido al cordón umbilical de la universidad. Ese es el método “acromático” de enseñanza.
Por su parte, el profesor habla a esos estudiantes que escuchan. Lo que piensa y hace en otros momentos está separado por un inmenso abismo de la percepción del estudiante. Muchas veces el profesor lee mientras habla. En general, quiere tener el mayor número posible de oyentes de esa clase; en caso de necesidad, se contenta con pocos, y casi nunca se dirige a uno solo. Una sola boca que habla y muchísimos oídos, con un número menor de manos que escriben: tal es el aparato académico exterior, tal es la máquina cultural universitaria, puesta en funcionamiento. Por lo demás aquél al que pertenece esa boca está separado y es independiente de aquéllos a quienes pertenecen los numerosos oídos. Por otro lado, el profesor puede decir prácticamente lo que quiere, mientras que el estudiante puede escuchar prácticamente lo que quiere: sólo que a cierta distancia y con cierta actitud anhelosa de espectador, está el Estado, para recordar de vez en cuando que él es el objetivo, el fin y la suma de ese extraño procedimiento consistente en hablar y en escuchar.
Así, por un extraño procedimiento la cultura pasa de la boca al oído. Efectivamente, hoy los estudiantes están tan habituados a escuchar que suelen vengarse de eso contra aquéllos a los que sólo pueden escuchar. Según su costumbre, llevan por todas partes la imagen del auditorio, y la necesidad de vengarse de esa enseñanza que es la única que está a su disposición. De ese modo, saben de hecho no sólo que su personalidad está reprimida, y casi esquematizada, sino también que está frustada la tendencia más noble, es decir, su sed de cultura. Una insatisfacción eterna los entristece, los atormenta y, por último, los instiga contra aquellos de quienes esperaban un alimento personal, en lugar de lo cual reciben solamente palabras impersonales, frías, pronunciadas en general ante su auditorio. Por eso, en la universidad suelen ser enormemente raros e insuficientes el respeto y la confianza hacia quien aprende, o sea la única atmósfera fecunda y unificadora entre viejos y jóvenes, entre profesores y discípulos. El hecho de que nuestros estudiantes están condenados a escuchar, de que sólo se los tenga en cuenta como oyentes, les lleva a observar la universidad desde un punto de vista externo, ajeno al tumulto del presente, con sentimientos semejantes a aquéllos con que se observa un puerto tranquilo, de aguas plácidas un día de tempestad y huracán, cuando las luces del faro amenazan con apagarse.
Tomado (libremente) de Friedrich NIETZSCHE, Ueber die Zukunft unserer Bildungsanstalten, [existe traducción española de Carlos Manzano, Sobre el porvenir de nuestras escuelas, Tusquets, Barcelona, 1980].

Texto nº 3
El Nihilismo.

3.1.-“Lo que voy a relatar es la historia de los dos siglos que se aproximan. Y describo lo que viene, lo que no tiene más remedio que venir; la irrupción del nihilismo”. (La voluntad del poder, Prefacio, 2)
“El nihilismo está a la puerta; ¿de dónde nos viene este huésped molesto como ninguno?” (V.P. I, I, 1).
3.2.-“¡Dios ha muerto! ¡Y somo nosotros quienes le hemos dado muerte! ¿Cómo nos consolaremos, nosotros, asesinos entre los asesinos? Lo que el mundo poseía de más sagrado y más poderoso ha perdido su sangre bajo nuestro cuchillo. ¿Quién borrará de nosotros esa sangre? ¿Con qué agua podremos purificarnos? ¿Qué expiaciones, qué juegos nos veremos forzados a inventar? ¿La grandeza de este acto no es demasiado grande para nosotros? ¿No estamos forzados a convertirnos en dioses al menos para parecer dignos de los dioses? No hubo en el mundo acto más grandioso y las generaciones futuras pertenecerán, por virtud de esta acción, a una historia más elevada de lo que fue hasta el presente toda la historia”. (La Gaya Ciencia, 164).
3.2.1.-“Dios ha muerto: ahora queremos «nosotros»... que viva el superhombre”. (Así habló Zaratustra, IV, “Del hombre superior”, 2).
“El fin no es la «humanidad», sino el superhombre”. (V.P., 1000).
3.3.-“¿Qué significa el nihilismo?: que los supremos, valores se desvalorizan. Falta el fin: falta la respuesta al «por qué»” (V.P., I, 2)
3.4.-“FRACASO DE LOS VALORES COSMOLÓGICOS”
A
“El nihilismo, como estado psicológico, aparecerá, primeramente, cuando hayamos buscado un «sentido» a todo lo que pasa, que no está en lo que pasa: hasta el punto de que el que busca acaba por abatirse. El nihilismo es, entonces, el conocimiento de un lago despilfarro de fuerzas, la tortura que ocasiona este «en vano», la incertidumbre, la falta de ocasión para rehacerse de algún modo, sea éste el que sea; de tranquilizarse sobre cualquier cosa, la vergüenza de sí mismo, como si hubiéramos estado engañados mucho tiempo (...).
El nihilismo, como estado psicológico, aparecerá en segundo lugar cuando se haya logrado una totalidad, una sistematización, o también una organización en todo lo que sucede (...). Una forma de unidad, una forma cualquiera de «monismo»: y, por consecuencia de este creencia, el hombre en un sentimiento de profunda conexión y de profunda dependencia frente a un «todo» que le es infinitamente superior, un «modus» de la divinidad.
El nihilismo, como estado psicológico, posee aún una tercera y última forma. Dados estos dos juicios, a saber: que el devenir nada puede ser realizado y que el devenir no está regido por una gran unidad (...): queda el subterfugio de condenar este mundo del devenir todo entero, considerándolo como ilusión, el inventar un mundo que se encuentre más allá, detrás de éste, un mundo de fuera el mundo-verdad. Pero desde que el hombre empieza a advertir que tal mundo no ha sido edificado más que para responder a necesidades psicológicas y que no tiene ningún derecho a la existencia, empieza a tomar vida una forma suprema de nihilismo, una forma que abraza la negación del mundo metafísico y se prohíbe la creencia en un mundo verdad. Colocándose en este punto de vista, se admite la realidad del devenir, se niega toda clase de camino extraviado que conduzca más allá y a las falsas divinidades; pero no se soporta este mundo, aunque no se lo quiere negar.
¿Qué es lo que ha sucedido, en suma? El sentimiento del no-valor se realiza, cuando se ha comprendido que no se podía interpretar el carácter general de la existencia ni por la idea de “fin”, ni por la idea de “unidad”, ni por la idea de “verdad”. Nada se ha conseguido ni obtenido de ese modo; la unidad que interviene en la multiplicidad de los acontecimientos, falta; el carácter de la existencia no es “verdadero”: es falso...: ya no hay, verdaderamente, razón para persuadirse de la existencia de un mundo-verdad... En una palabra, las categorías: “causa”, “fin”, “unidad”, “ser”, por las cuales hemos obtenido un valor para el mundo, quedan retiradas por nosotros; y desde entonces el mundo tiene el carácter de una cosa sin valor...”
B
“Admitiendo que hayamos reconocido que el mundo no puede ser regido por estas tres categorías y que, después de este examen,. el mundo comienza a carecer de valor para nosotros, será preciso que nos preguntemos de dónde han llegado a nosotros estas tres categorías. !Tratemos de investigar si es posible negarles todo crédito!. cuando hayamos despreciado estas tres categorías, la demostración de la imposibilidad de aplicarlas al mundo no es ya una razón suficiente para despreciar el universo.
Resultado: la creencia en las categorías de la razón es causa del nihilismo; nosotros hemos medido el valor del mundo por estas categorías, que se refieren a un mundo puramente ficticio.
Conclusión: todos los valores por los que nosotros hemos tratado hasta ahora de hacer estimable el mundo para nosotros, y por los cuales precisamente lo hemos despreciado cuando se mostraron inaplicables, todos esos valores son, desde el punto de vista psicológico, los resultados de ciertas perspectivas de utilidad, establecidas para mantener y aumentar los campos de dominación humana, pero proyectadas falsamente en la esencia de las cosas. Sigue siendo, pues, la ingenuidad hiperbólica del hombre lo que hace que se considere él mismo como el sentido y la medida de las cosas”. (V.P., 12).
3.5.-“EXAMEN DE CONJUNTO”. Todo crecimiento abundante trae efectivamente consigo un formidable fraccionamiento y una corrupción: el sufrimiento, los síntomas de degeneración son propios de las épocas que dan un enorme paso adelante; todo movimiento de la humanidad, fecundo y poderoso, ha creado al mismo tiempo un movimiento nihilista. En ciertas circunstancias, sería el indicio de un movimiento incisivo y de primera importancia, el indicio del paso a nuevas condiciones de existencia, que viésemos abrirse en el mundo las formas extremas del pesimismo, el nihilismo verdadero”. (V.P., 112)
3.6.-“FORMAS DE ATURDIMIENTO. En lo interior: no saber cómo salir de sí mismo. Tentativas de salir de este estado por medio de la embriaguez: embriaguez como música, embriaguez como crueldad en la caída trágica de los más nobles, embriaguez como ciego entusiasmo por ciertos hombres y ciertas épocas (como odio, etc). Tentativa de trabajar aturdido, como instrumento de la ciencia: abrir los ojos a los pequeños goces, por ejemplo, los goces del aficionado (...); este mismo sentimiento generalizado hasta constituir un «pathos»; la mística, el goce voluptuoso del eterno vacío; el arte «por el arte» (...) el «conocimiento puro» como narcótico del vacío de sí mismo; cualquier trabajo constante, cualquier pequeño fanatismo”. (V.P., 29).
3.7.-“El nihilismo tiene doble sentido:
A) El nihilismo como signo de creciente poder del espíritu: nihilismo activo.
B) El nihilismo como decadencia y retroceso del poder del espíritu: nihilismo pasivo”. (V.P., 22)

3.8.-“El nihilismo no es solamente una meditación sobre ese «en vano» no es solamente el hábito de creer que todo merece perecer: el nihilismo pone mano a la obra también, destruye... Esto es, si se quiere, ilógico; pero el nihilismo no se cree en la necesidad de ser lógico... Condición de espíritus vigorosos y de voluntades fuertes es ésta -y para ellos es imposible detenerse en la negación del «juicio»-: la negación que obra tiene su origen en la naturaleza. El aniquilamiento por el juicio secunda al aniquilamiento por la acción”. (V.P. 24)
“El nihilismo es un síntoma; indica que los desheredados no tienen ya consuelo, que destruyen para ser destruidos, que, separados de la moral, ya no hay razón para que «resignen»; que se colocan en el terreno del principio opuesto y quieren también poder por su parte, forzando a los poderosos a ser verdugos. Esta es la forma europea del budismo, «la negación activa» por la cual la vida ha perdido todo su sentido”. (V.P., 55).
3.9.-“Pensemos ahora esta idea en su forma más terrible: la existencia tal cual es, sin sentido y sin finalidad, pero volviendo constantemente de una manera inevitable, sin un desenlace, en la nada: «El eterno retorno».
Esta es la forma extrema del nihilismo: !la nada (el «absurdo») eterna!” (V.P., 55).
”Para esta «la más grande lucha» es necesaria un «arma» nueva. El martillo: provocar una terrible decisión; poner a Europa frente a las consecuencias, si su voluntad quiere el ocaso.
Guardarse de la mediocridad. !Antes la muerte!” (V.P., 1053).
“Una moral y una doctrina pesimistas, un nihilismo extático, pueden en ciertas circunstancias ser indispensables precisamente al filósofo: en calidad de una potente presión y de un martillo con que despedazar razas degeneradas y moribundas, y quitarlas de enmedio para abrir el camino a un nuevo orden de vida, o inspirar el deseo del fin a lo que degenere.

7 comentarios:

Anónimo dijo...

Texto nº1
El futuro de la Universidad: valor cultural y relación con el arte.
PREFACIO QUE DEBE LEERSE ANTES DE INICIAR UN CURSO DE FILOSOFÍA

Aquello que Nietzsche vaticinaba sobre el futuro de la Universidad, se ha cumplido a la perfección en la actualidad. De hecho, podemos afirmar con certeza que el estudiante se ha convertido, tal y como intuía el filósofo, en un mero oyente de las clases magistrales impartidas por el profesor a un determinado auditorio. De esta forma, la participación del mismo, si así puede denominarse, dentro de la Universidad se ha reducido a una única actividad: el escuchar. El alumno se ha relajado de tal manera que no aporta nada nuevo a su propia comunidad estudiantil, ni siquiera se plantea dudas o se impone nuevas metas culturales; sino que se limita a esperar que sea el profesor el que exponga sus conocimientos, con tal de no ser él el que tenga que obligarse a pensar.

Sinceramente, no creo que el motivo de la decadencia de la participación de los estudiantes se halle en el sistema de enseñanza actual, sino que ha sido el propio alumnado quien ha decidido, por su propia voluntad, convertirse en un ser sin inquietudes, totalmente desmotivado hacia su aprendizaje personal. Esperemos que el alumno sea capaz de rectificar próximamente su actitud y consiga llegar a mostrar un mayor interés por la cultura.

Anónimo dijo...

Texto nº3
El Nihilismo

En la distinción entre el ser real y aparente establecida por la metafísica tradicional, los filósofos han dado una mayor importancia al mundo de las ideas, definido como la verdadera realidad, que al mundo de los sentidos, considerado como efímero e irreal. Ello se debe a la creencia de que todas aquellas cosas que cuentan con un valor supremo no pueden derivar del mundo aparente y terrenal, sino que provienen directamente de Dios, de lo que conocemos como el «otro mundo». Dicha creencia es precisamente el objeto de crítica del filósofo en el texto.

Nietzsche, en contraposición a la tradición platónico-cristiana, se encarga de acuñar la afirmación que constituye la base del nihilismo: « Dios ha muerto». Con ello lo que pretende hacer ver es que si tanto Dios como el resto de valores supremos se desmoronan, es decir, pierden su valor, el ser humano pierde la orientación en el mundo y no es capaz, por sí mismo, de darle sentido a su vida. De esta manera, en el nihilismo, todo aquello que hasta entonces se había defendido como la verdadera realidad, se convierte en nada.

El nihilismo, defendido por el autor, es bastante difícil de entender, pero sobre todo de aceptar, más aún en personas, que como yo, se encuentran influenciadas por la religión católica. En un primer momento, a causa de nuestra fe, nos resulta totalmente imposible construir tal frase acerca de nuestro Dios creador. Sin embargo, el hecho de que seamos fieles a una determinada creencia, no quita que no podamos pensar, o al menos trata de ponernos en la situación que Nietzsche aquí nos plantea.

De hecho, una vez reflexionado acerca de lo que el filósofo nos expone, coincido con él en dos aspectos de su planteamiento. En primer lugar, estoy de acuerdo con la especial relevancia que la sociedad occidental le ha dado al mundo suprasensible, cuando, sin embargo, es el mundo sensible, es decir, el mundo en el que desarrollamos nuestra vida, el que merece una mayor importancia; puesto que nosotros formamos parte de él.

En segundo término, y en consecuencia con lo anterior, pienso de manera similar a Nietzsche que en el supuesto caso de que se perdiesen los valores supremos que hasta ahora hemos tenido idealizados, es verdad que el hombre se hallaría totalmente desorientado. Es más, considero que una gran mayoría de las personas creyentes nos aferramos a una religión por el pánico que nos supone el encontrarnos sin una dirección, sin un fin. Cuando de verdad seamos capaces de vencer nuestros miedos y valorar nuestra vida, no a partir de valores supremos, sino a través de nuestra propia perspectiva, seremos también capaces de pensar como Nietzsche.

Nisunin dijo...

Texto nº1

El futuro de la Universidad: valor cultural y relación con el arte

PREFACIO QUE DEBE LEERSE ANTES DE INICIAR UN CURSO DE FILOSOFÍA

Con este texto Nietzsche expone las capacidades y actitudes que debe reunir cualquier lector que se enfrente a cualquier escrito realizado por él. La principal cualidad que requiere consiste en “rumiar” lo que se ha leído, es decir, reflexionar sobre su contenido.

Asimismo, Nietzsche describe la situación de la enseñanza en las universidades, en concreto, el distanciamiento que se ha producido entre profesor y alumno; el cual ha derivado en una frustración del alumno, puesto que el maestro sólo asiste a clase para realizar un discurso, para obtener su remuneración económica, y no para instruir a un conjunto de personas sedientas de cultura. En consecuencia la Universidad, como institución, se ha convertido en un órgano ajeno a los acontecimientos del momento; no trata de solucionar los problemas más acuciantes de la sociedad.

Al enfrentarnos con este texto podemos darnos cuenta de la vigencia que aún mantienen las ideas de este pensador de la sospecha; puesto que en cien años, el panorama al que nos enfrentamos en la Universidad sigue siendo el mismo: profesores que imparten una clase sin preocuparles absolutamente nada de los oyentes de su conferencia; alumnos desmotivados, cuya único fin es aprobar asignaturas y conseguir obtener alguna licenciatura; y finalmente, una Universidad desligada de las preocupaciones de la sociedad. Esta institución es simplemente una especie de fábrica de trabajadores que ocuparán los puestos libres del mercado laboral; pero no se conseguirá obtener personas con una cierta cultura, las cuales reflexionan sobre el mundo que les rodea y no simplemente lo aceptan tal cual es; en definitiva, la Universidad actual no trata de crear “seres humanos”.

Como apuntaba Silvia en su comentario de este texto, la desmotivación del alumnado (su papel ha sido limitado a la tarea de escuchar) se debe en gran medida a la relajación que ha experimentado en cuanto al interés por el aprendizaje. En la sociedad actual, sobre todo en la adolescencia, ya no prima el valor de la cultura, sino el de la diversión, por lo que todo que acarrea esfuerzo es desechado; en consecuencia, el estudio ha sido una de las principales actividades que ya no interesan a las personas de esta edad. Pero no sólo la culpa puede encontrarse en el alumnado, sino también en los profesores, éstos se han desinteresado en realizar su labor de la mejor forma posible; el alumno ya no sale formado culturalmente al pasar por sus manos, sino que es instruido en una serie de saberes que le servirán en su futuro trabajo, pero no aprenderán a mirar el mundo desde una óptica crítica, sino que serán la masa que se deja guiar por unos pocos elegidos.

Nisunin dijo...

Texto nº 3

El Nihilismo

En este texto se explica el proceso de aparición del nihilismo, sus causas, el desarrollo, y las distintas actitudes que puede adoptar el ser humano ante la transvaloración de los valores.

El nihilismo es un proceso que debe pasar toda civilización constituida en unos cimientos equivocados, falsos, unas bases ajenas a la realidad, por las cuales se olvida en qué consiste vivir. Como opinaba Nietzsche la cultura occidental, cuyos orígenes se remontan a las ideas defendidas por Platón, y que después se consolidarán con el cristianismo, la vida ha sido infravalorada a favor de un mundo eidético, un paraíso que recompensará a los penitentes. Aunque este fenómeno no es sólo exclusivo de nuestra cultura, sino que también lo encontramos en otras sociedades como el Edén para los árabes, o el Valhalla escandinavo.

Sin valores sobre los que apoyarse, el ser humano se encuentra perdido, y no sabe salir de esta situación. Para ello, como apuntaba Nietzsche, trata de salir mediante la embriaguez, como la música, o tratando de trabajar aturdido, utilizando a la ciencia como instrumento. Por esta razón, la obtención del “conocimiento puro” se ha convertido en un bálsamo para el ser humano que se encuentra vacío. En esta última tentativa podemos encontrar un reflejo de la sociedad actual: la ciencia y, sobre todo, la tecnología se han convertido en nuestros valores primordiales, puesto que obedecen a la ley de utilidad por la que regimos nuestra vida. Quizás aquí podamos encontrar la causa por la que se han ido infravalorando las letras y las artes, las cuales no son útiles.

Por otra parte, puede considerarse estas ideas como una premonición realizada por Nietzsche, en cuanto al aniquilamiento de las personas entre sí, debido a la falta de moral. Unos pocos años después de la muerte de este filósofo, en los comienzos del siglo XX, tuvo lugar la Primera Guerra Mundial, y tras esta la Segunda. En ambas guerras se dio una auténtica masacre, sobre todo en Europa, donde se extendió un gran pesimismo

Finalmente, este texto es un claro ejemplo de la mal interpretación a las que pueden ser prestadas las ideas de este pensador alemán, en concreto el último párrafo, con frases como: “el filósofo: en calidad de una potente presión y de un martillo con que despedazar razas degeneradas y moribundas, y quitarlas de en medio para abrir el camino a un nuevo orden de vida, o inspirar el deseo del fin a lo que degenere”. Por ejemplo, los nazis asesinaron a millones de judíos en Alemania, por considerarlos como una raza inferior a la aria a causa en gran medida de estas ideas; Nietzsche se refería que el hombre debía dejar paso al superhombre, el cual abraza a la vida y no se evade mediante un mundo extraterrenal.

deli dijo...

Comentario - articulo 1 por Friedrich Nietzsche

¿Qué es el porvenir de nuestras escuelas?

Este artículo escrito por Nietzsche en el siglo XVIIII, trata del destino de la educación universitaria. El texto demuestra sus observaciones que la formación del estudiante es impersonal y por consiguiente poco entusiasta. A pesar de su edad, este artículo tiene una teoría muy interesante que parece pertinente hoy en día.

Escrito en su estilo dramático, Nietzsche enfoque en el problemático de la manera de ensenar en la universidad. El efecto de nuestra mala enseñanza tiene consecuencias graves y tristes. El estudiante se encuentra «frustrada y sed por la cultura». Llega al punto donde el estudiante es pasivo en sus estudios, simplemente escucha y de vez en cuando escribe lo que oye. Hay una falta de relaciones personales, una falta de sentimiento humano en las palabras del profesor. Así la distancia crece entre el discípulo y su pedagogo y con la distancia se pierde el respeto y la confianza entre los dos.

Las palabras «impersonales y frías» que salen de la boca del profesor y que proponen dar la cultura a los que escuchen, forman un método de educación poco satisfactorio según Nietzsche. La idea no es de actuar como maquinas de información sino, hablar desde su propia persona con sus propias palabras. Aquí encontramos su concepto de «Ubermensch», que sigue toda su filosofía. Su aspiración para la educación es de romper las normas y los valores universales. No deberíamos sentirnos esclavos al aprendizaje, seguir la supuesta objetividad del Estado. Ser superhombre no consiste en «reprimir y esquematizar» su personalidad, al contrario. Ser superhombre implica perseguir su proprio camino.

Nietzsche nos da algunos consejos para su enseñanza independiente: «ser tranquilo y leer sin prisa, no debe hacer intervenir constantemente su persona y su cultura y no tiene derecho a esperar». Pero dejar su cultura y persona al lado ¿no parece en oposición con su idea del «Ubermensch»? ¿Cómo podemos quedar fiel a si mismo cuando necesitamos olvidar sí mismo en beneficio de aprender del mundo?

Para mí los estudiantes, yo incluso, escuchan tanto que están perdiendo la posibilidad de comunicar ideas nuevas. La originalidad desaparece y estamos ayudando este cambio. La distancia entre los estudiantes y los profesores está creciendo y la tecnología forma parte de este movimiento. Por un lado podemos decir que hacemos progreso, la consolidación de la objetividad elimina el favoritismo, que ofrece oportunidad de enseñanza a una mayor población. La objetividad quizá debilita la originalidad, pero también rompe prejuicios y por eso tenemos más opciones en la vida.

Sin embargo la objetividad no es suficiente para la humanidad. Temo que el estudiante está abandonando su entusiasmo en la magia de aprender. Si todo se hace tan conformista es posible que olvidemos el sentimiento de deseo y no intentemos profundizar en cualquier asunto por gusto. ¿Es humano estudiar solamente para las conclusiones practícales, sin pensar un segundo en su proprio punto de vista? Lo importante para mi es quedar curioso, imaginativo y activo durante la vida, es la introspección que nos distingue de la tecnología.

deli dijo...

Comentario 2 – articulo 2 por Friedrich Nietzsche

Nihilismo para Nietzsche es la realización que no hay verdad, no hay fin y no hay unidad en el mundo. La vida no tiene razón intrínseca. Desde su famosa declaración « ¡Dios ha muerto! ¡Y somos nosotros quienes le hemos dado muerte!» El mundo pierde sentido y los valores que teníamos antes - el ser transcendental y superior ya no significa nada. Su meta es lograr a una «transvaloración de todos los valores», empezar de nuevo con todo el poder del superhombre.

La razón es responsable para la llegada del Nihilismo. Hemos utilizado nuestra racionalidad para construir un mundo totalmente «ficticio», lleno de valores imaginarios. Los valores que tenemos resultaron gracias a su utilidad, al hecho que benefician la dominación humana. Estos valores imaginativos forman fundaciones en la cosa misma, un intento crear una perspectiva universal y irrompible.

Nietzsche insinúa que el progreso de la humanidad no existiera sin la caída de la humanidad. En respuesta a una evolución tan impresionante crecía la necesidad del Nihilismo. Después de la negación de todo llegamos un momento de completa nulidad, el punto de inmensa confusión. En este vacío aprendemos las tentativas de la embriaguez. Notamos los pequeños goces, fomentamos nos sentidos, nuestro patetismo. Desarrollamos un goce para este eterno vacío y la única solución digna es dirigirnos hacia el arte. El arte según Nietzsche es el «conocimiento puro» que nos conduzca a ser superhombre.

El Nihilismo existe en dos formas. Puede ser activo «el crecimiento del poder del espíritu» o pasivo «la decadencia y retroceso del poder del espíritu». La idea es que negamos todo antes afirmar nuestra existencia. Es importante entender que para Nietzsche un sistema lógico no es necesario. De hecho tal vez no es apropiado describir su filosofía como un sistema. Su obra es el arte puro y en el arte contradicciones pueden coexistir cómodamente. Emancipado de la lógica y los morales cristianos sus pensamientos toman formas radicales y amorales. Nos deja en una nada absoluta para siempre… «El eterno retorno», el punto extremo del Nihilismo. Ahora necesitamos una «nueva arma» para destruir todo lo que degenere. El martillo nos servirá.

Nietzsche invoca un proceso destructivo que nos lleva a denunciar la racionalidad en su totalidad y permite abrazar el escepticismo en todo su vigor. Sin embargo la idea es reconstruirse motivado por su «voluntad de poder» y no quedarse en el oscuro. Concluimos que la única opción es crear su propio sentido del mundo con toda su fuerza y salud. Para él la introspección y la creación artística son métodos fundamentales en esta tarea. Esta aquí donde separamos los esclavos de los nobles.

Mi crítica principal de la obra de Nietzsche se encuentra en su enfoque antisocial. En ningún parte de su obra nos propone una teoría progresiva para toda la sociedad, cuando hablemos de la justicia y los derechos. Su orientación es completamente egoísta. Ignora el sentimiento profundo para la coexistencia humana. Su deseo de limpiar todos los morales, reglas y normas parece una acción idealista e imposible. Además, después de la limpieza ¿no estuviéramos en la misma situación que el primer ser humano de este planeta? Quizá vamos a seguir el mismo camino, aprender las mismas creencias, comportarnos de nuevo como los animales sociales que fuéramos.

Su concepción del «Ubermensch» está tan distante de la humanidad, se representa mejor en forma de dios. Pero si denunciemos y evitemos toda interacción social, creando un mundo de entes individuales que nunca se relacionen, no vale la pena que Nietzsche nos explica su filosofía, porque nadie quiere saberla.

Anónimo dijo...

Texto nº1
El futuro de la Universidad: valor cultural y relación con el arte
PREFACIO QUE DEBE LEERSE ANTES DE INICIAR UN CURSO DE FILOSOFÍA

En respuesta a la reflexión de mi compañera, reafirmo mi posición acerca de que la relajación y desmotivación que se respira en las aulas de la Universidad es única y exclusivamente consecuencia de la actitud del alumnado. Es cierto que la formación cultural de los estudiantes depende de dos factores: por un lado, la enseñanza que pueda recibir por parte del profesorado; por otro, el interés que éstos muestren hacia su aprendizaje. Ahora bien, el problema no se halla en el primero de estos factores, ni tampoco es resultado de la unión de ambos, como defiende Inés en su comentario, sino que, a mi juicio, el error, vuelvo a repetir, proviene del alumno.

Los profesores han intentado durante estos últimos años luchar contra el desinterés que el estudiante muestra hacia la cultura tratando de buscar cualquier clase de estímulo, de ahí que sean cada vez más las actividades extraescolares como las excursiones, las visitas a exposiciones y museos, o los vídeos y presentaciones con diapositivas que permiten hacer la explicación magistral algo más amena. Sin embargo, el profesorado ha resultado vencido en esta batalla por un alumnado que ha llegado a ver las clases, así como cualquier actividad relacionada con ellas, como sinónimo de aburrimiento.

Las excursiones suponen un resumen posterior, las visitas a museos obligan a dar una muestra de interés hacia el arte, los vídeos y presentaciones exigen un complemento a los apuntes… Es decir, todo aquello que se había pensado como motivación, para el estudiante viene a resumirse en un mayor esfuerzo, trabajo y dedicación a las asignaturas. El interés del alumno se limita, en primer lugar, a hacer que la audición a la que se refería Nietzsche y a la que, por cierto, se encuentra totalmente acostumbrado, dure lo menos posible, y en segundo lugar, a lograr por todos los medios que el profesor se olvide o trate de reducir al máximo el número de deberes o tareas que suponen la reflexión de lo visto en clase.

Ante estas circunstancias, el profesor se ha visto contagiado por la desmotivación del alumno y ha relegado su deseo de hacer interesantes y atrayentes sus explicaciones a un segundo o incluso tercer plano. A consecuencia de ello, su labor se centra ahora, tal y como señala Inés, en “instruir una serie de saberes”. Así, cabe señalar que su verdadero objetivo para con los alumnos es: lograr dar su clase en el menor tiempo posible, con tal de hacer más llevadero el aburrimiento de sus oyentes, y tratar de conseguir a través de los deberes que éstos reflexionen y piensen de manera crítica de vez en cuando.