lunes, 3 de marzo de 2008

CUANDO LA PUBLICIDAD DEGENERA EN «PUBLICIDAD»


En otros tiempos, la Publicidad tenía que abrirse camino oponiéndose a la política del secreto practicada por el absolutismo: se esforzaba por someter personalidades y problemas a la discu­sión pública, arreglándoselas para que las decisiones políticas fueran revisa­bles ante el tribunal de la opinión pú­blica. Hoy, en cambio, la «Publicidad» es impuesta con ayuda de una política del secreto practicada por los grupos interesados: esta publicidad confiere prestigio público a las personalidades o a las cosas, haciéndolas con ello sus­ceptibles de ser admitidas sin reservas ni discusión en el seno de un clima de opinión no pública. La expresión mis­ma «trabajo publicitario» revela que la «Publicidad» no puede ser más que algo fabricado a tenor de las circuns­tancias y día a día, mientras que antes estaba dada por la misma posición de los «representantes» y garantizada en su continuidad por una simbología arraigada en la tradición. En la actuali­dad hay que crear las ocasiones que ac­tivan el proceso de identificación: la «Publicidad» tiene que ser «hecha», no está «dada». Es lo que R. Altman ha sabido definir muy, expresivamente al calificar a este fenómeno de acto de «comunicacionismo». La eficacia in­mediata de la «Publicidad» no se agota en crear ese impacto publicitario no co­mercial que se expresa bajo la forma de una atmósfera de bienvenida que in­duce una actitud de asentimiento. Esta forma nueva de la «Publicidad» se preocupa también de influir sobre las decisiones de los consumidores y de­semboca en el ejercicio de una presión política en la medida en que moviliza un potencial de asentimiento indiferen­ciado que, en un momento de necesi­dad, puede ser convertido en un plebis­cito aclamatorio cuyo objetivo es entonces bien preciso. La «Publicidad» actual sigue vinculada a la esfera pú­blica burguesa en la medida en que las estructuras institucionales que legiti­man a ésta siguen estando en vigor. La «Publicidad» demostrativa no adquiere, por lo demás, eficacia en el plano polí­tico más que a partir del momento en que es capaz de acreditar o hasta de ha­cer efectivo un capital fiable, o real­mente solvente, de decisiones de voto potenciales. Y esta «solvencia» consti­tuye, en efecto, la tarea de los partidos políticos.

Habermas, J., Historia y crítica de la opinión pública, Gustavo Pili, Barcelona, 1981.

6 comentarios:

Anónimo dijo...

Cuando la publicidad degenera en “publicidad”

La publicidad surgió, en un primer momento, como un medio propagandístico destinado a la divulgación de anuncios comerciarles. Con ella no sólo se quería dar a conocer un determinado producto, sino que además, intentaba captar la atención de los posibles compradores. Sin embargo, en la actualidad, la publicidad no se centra tanto en la exposición y propagación del producto, sino que, más bien, se ha especializado en la atracción del público. A consecuencia de ello, el consumidor se ve sometido a tal bombardeo de anuncios, tanto en los programas de radio y televisión, las páginas de periódicos y revistas, carteles y panfletos, así como en medios de comunicación algo más recientes como Internet, que su capacidad de decisión a la hora de comprar es cada vez menor.

La influencia que la publicidad ha ejercido en el hombre ha provocado que la necesidad, la finalidad, la calidad y el precio, características que hasta entonces habían influido en la adquisición de productos, han sido eclipsadas por un único elemento atrayente: la “novedad”. La sociedad actual compra en función de una única palabra lo “nuevo”, y para comprobarlo, basta con que nos fijamos en la “nueva” temporada primavera-verano de las plantas de moda, en el “nuevo” modelo automovilístico de los concesionarios, o en el “nuevo” producto anti-manchas para la lavadora. Así, cegado por este tipo de anuncios, el hombre de clase media, aún sabiendo que realmente no le hace falta otros zapatos, otro coche, u otro detergente distintos a los que ya tiene, es conducido finalmente a su compra.

Ahora bien, si somos conscientes de que no tenemos necesidad de comprar tales “novedades” o productos, puesto que no nos hace falta, ¿qué es lo que nos guía a consumir de esta manera? La mayor parte de las veces es la imagen que acompaña al producto, y no el propio producto, lo que nos lleva a su compra. Nos atrae la publicidad en sí misma, y no lo que se intenta vender, así, por ejemplo, en un anuncio de moda, no es la ropa nueva lo que nos llama la atención, sino la manera en qué aparece la modelo o el modelo en el mismo. Luego, lo que nos lleva finalmente a consumir, a veces de manera descontrolada, es la imagen que el anuncio representa y que incrédulamente confiamos en llegar en conseguir mediante la compra.

Los primeros en darse cuenta de esta reificación, y por tanto, de los efectos que los medios de comunicación, y en concreto, que la publicidad, podía ejercer sobre el hombre, fueron los integrantes de la Escuela de Frankfurt. Llegaron a la conclusión de que los mass media habían influido de tal manera en la sociedad, que el hombre ya no pensaba, no reflexionaba por sí mismo, sino que su actuación dependía de la actuación del resto de la sociedad, igualmente manipulada. Y estaban en lo cierto, puesto que hoy en día el individuo no se para a preguntarse antes de llevar a cabo el pago del producto el porqué tiene que comprar. Sabe que no tiene necesidad de algo nuevo, sin embargo, no puede evitar el consumirlo.

No podemos dejar engañarnos por la publicidad, sino que debemos ser capaces de tener la suficiente capacidad para escoger libremente uno u otro producto a la hora de comprar, o simplemente optar por no comprar ninguno ante la no necesidad del mismo. Y sobre todo hemos de ser conscientes de que la imagen que se nos intenta filtrar en nuestro cerebro a través de la retina, tan sólo es producto de la campaña propagandística destinada a obtener el mayor beneficio y por tanto, el mayor número de ventas posibles.

deli dijo...

Os recomendo una pelicula increible, se llama Into the Wild o Hacia Rutas Salvajes. No sé si ya ha estrenado en Espana, pero cuando salga, os obligo de verla!!! Jeje! Es basada en hechos reales - y de verdad es inspiracional!

Para ver un poco sobre la pelicula, haz clic aquí: http://www.truveo.com/Hacia-rutas-salvajes-Traacuteiler-espantildeol/id/2673187858

Un saludo,
Delphine

p.s. no he olvidado de hacer los comentarios!

deli dijo...

Consideramos que cuando Habermas habla de la publicidad, está hablando de la manipulación de información creado por la esfera pública. No está hablando solamente de los anuncios en la televisión, pero también de cualquier expresión con incentivos a afectar una opinión mayoritaria. Habermas distingue una nueva idea de que es la publicidad, diciendo que su visión ha evolucionado con el tiempo. Antes la publicidad fue un tipo de espía para el público, revelando los secretos de los más poderosos de la sociedad. La publicidad era una manera de equilibrar este poder, de asegurar que la distribución de la información es justa. Ahora, la publicidad es la aliada de de los secretos políticos y reservado a su control.

El problema principal de que la publicidad ha cambiado su objetivo, es el efecto resultante sobre el pueblo. La desigualdad de recursos a la información – la información esta distorsionada antes de llegar a su conciencia – construye una jerarquía de privilegios. El rango inferior siente vencido e impotente porque ser ignorante, según Sócrates es el estado más débil. Lo que teme la escuela de Frankfurt y por lo tanto Habermas también, es que la actitud de impotencia está destinado a un carácter pasivo – como Habermas expresa cuando habla de “un potencial de asentimiento indiferenciado… que puede ser convertido en un plebiscito aclamatorio”. La aclamación es solamente una parte de la vida, confirma la escuela de Frankfurt, no debemos olvidar la negación, las contradicciones inevitables de la vida. El reconocimiento de estas contradicciones se encuentra en el proceso de “dialéctica negativa” o dicho de otra manera la realización de una crítica interminable.

Habermas no quiere una sociedad adormecida a causa del control de la publicidad. Es necesario que los individuos se involucren en la valoración del mundo. Dejar de pensar, olvidar la habilidad de reaccionar frente a cualquier duda, pregunta o desacuerdo que tenga el individuo, es peligroso. La filosofía en esta perspectiva tiene la tarea reflexiva y critica, tal vez como siempre ha sido su motivo. La frase “conócete a ti mismo” de Sócrates ilumina esta importancia de la reflexión. El control de a publicidad asume que el hombre no tiene tanta libertad, tantas oportunidades de pensar por sí mismo, que la publicidad como la tecnología se generaliza y forma maneras de vivir preconcebidas. Pero no podemos asumir que cada persona no tiene la voluntad de luchar contra esta dominación o por su libertad. Sin el concepto de la libertad, ¿somos todavía humanos? El pensamiento y la posibilidad de racionalizar nuestros problemas, de hacer decisiones y no actuar en puro instinto es lo que nos distingue de los animales. Publicidad parece degenerar el ser humano en un animal instintivo, un animal sin razón, un animal conformista. Es aparente que la publicidad hoy en día no desea diversidad, no desea desacuerdos, aspira a un mundo de asentimiento.

Laura dijo...

¿Que son nuestros deseos?
Jürgen Habermas de la escuela de Frankfurt explica en este texto la evolución de los medios de la comunicación hacia nuestro tiempo del capitalismo y las medios de comunicación de masa. Antes los periódicos, la televisión y las revistas eran una confirmación de la democracia para que el pueblo encuentre acceso a las decisiones de los políticos. Así la política era más revisable. Hoy la expresión “Publicidad” carece de sentido, porque ya no sirve para revelar lo importante de la sociedad democrática sino para influir a la gente de una manera propogandista.
Las cadenas de España tal como los periódicos por ejemplo casi poseen los partidos, es decir, los grupos interesados. Todas las noticias que salen en los medios de comunicación antes deben ser controladas de estos grupos interesados que quieren aparecer ventajosamente: la «Publicidad» tiene que ser «hecha», no está «dada».
Por consiguiente los medios de comunicación ya no son el portavoz del pueblo sino una institución que quiere influir a los consumidores que interpretan las informaciones con un potencial de asentimiento indiferenciado totalmente libre de cualquier actitud crítica.
El consumidor ya no controla sus necesidades verdaderas, la publicidad le impone clandestinamente los productos que hay que comprar. Pero que queremos comprar? No es el producto, sino una actitud joven, una imagen, un estilo de la vida. La publicidad por ejemplo propone que con la compra de un coche, también se consigue libertad ilimitado conduciendo a lo largo de la carretera Route 66.
La escuela de Frankfurt se llama a este fenómeno la reificación del mundo. La publicidad juega con nuestros deseos y decide lo deseable. El fenómeno es evidente en la aparición de las enfermedades modernas como las trastornos de la alimentación, la bulimia, la anorexia etcetera. Son una consecuencia de los videos de música, las cuñas publicitarias y las peliculas con unos actores perfectos que hoy estan modificados por el ordenador y tan lejos de un aspecto natural. Las imagenes manipuladas entran sin filtro en las cabezas de chicos jovenes que dejan atrás una mente turbada.
Yo creo que la sociedad debe controlar más y con una actitud crítica lo que entra mediante los medios de comunicación en nuestra mente. Ya en la escuela hay que reflexionar sobre la publicidad y nuestros deseos. Qué deseamos todavia es una pregunta muy personal y no debemos prescribirnos la respuesta.

deli dijo...

Hola amigos, estaba leyendo el periodico inlgles The Guardian, en linea, y he visto un articulo en la seccion "Cultura" que quiza os interesa. Es una autocritica de la cultura espanola por la bailerina Tamara Rojo. Yo no sé si estoy de acuerdo con esta idea, seyendo extranjera aquí yo veo mucha cultura en Espana, pero sería interesante saber vuestras opiniones sobre el tema.

El articulo es en ingles, pero es muy corto... Silvia, para preparar tu examen de ingles :) http://arts.guardian.co.uk/theatre/dance/story/0,,2275171,00.html

Un abrazo,
Deli

deli dijo...

ooo, laura, me gusta mucho tu idea de que la publicidad nos impone clandestinamente lo que necesitamos.

Estoy de acuerdo que a menudo la publicidad hoy en dia actua con cierta malicia y miras a la corrupcion. Es esencial, teniendo en cuenta todo el conocimiento recibido, que finalmente llegamos a escuchar nosotros mismos, antes de formar cualquiera conclusion.